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premio de honor PAIS INVITADO: República Dominicana

 

El Cine Dominicano

 

Sus inicios

El cine aparece en República Dominicana en agosto de 1900 en la ciudad de Puerto Plata, siendo el teatro de Curiel de esta ciudad el primer espacio de exhibición del cinematógrafo de los hermanos Lumiére. La persona a cargo de las primeras exposiciones de esos trabajos en toda el área, fue el industrial Francesco Grecco que realizó varios viajes a través del Caribe mostrando esta atractiva invención.
En la prehistoria fílmica del cine dominicano se destacan los trabajos del fotógrafo y editor Francisco Palau, que en 1922 al lado del fotógrafo Tuto Báez y Juan B. Alfonseca, hace la primera película de ficción del cine dominicano: "La leyenda de la Virgen de la Altagracia", con la colaboración en los textos del historiador Bernardo Pichardo. Palau la estrenó en la noche del 16 de febrero de 1923, y se convirtió en la primera película dominicana.

La era de Trujillo

El primer uso del sonido fue una película de actualidades sobre la inauguración del presidente Rafael Leonidas Trujillo en 1930. Este régimen dictatorial instalado por Trujillo desde el año 1930 impone un freno total a las manifestaciones artísticas y culturales, estimulando solamente aquello que entiende beneficioso para sus propósitos. El cine, que además de arte es una industria, había sido adoptado por los medios de comunicación masivos en un instrumento ideológico. Por esa razón, en los treinta largos años de la tiranía se realizaron solamente  trabajos documentales del país con la exaltación del tirano y sus parientes.
Solamente en 1953, el cineasta Rafael Augusto Sánchez Sanlley (Pupito), produjo con la compañía "Cine Dominicano", trece documentales para el régimen. Y no es hasta 1963, una vez muerto Trujillo, que el dramaturgo Franklin Domínguez lanzó su largometraje "La Silla", denuncia desgarrante de las torturas a las que fueron sometidos muchos dominicanos durante aquellos terribles años de tiranía.

La producción dominicana

En 1967 Max Pou y Eduardo Palmer hacen dos trabajos documentales: "El esfuerzo de un pueblo” y ”Nuestra historia". En la década de los sesenta se realizan en el país algunas películas al estilo de “Caña brava”, “La canción del Caribe”, y “Una mujer para los sábados”. Por la serie de rodajes que tienen lugar en este periodo, el país experimenta una especie de boom. En medio del apogeo se produce una alianza entre la casa productora La Trinitaria y una compañía italiana. Es entonces cuando se filman producciones como “Noa Noa”, Samoa”y “El Dios negro”. Otros trabajos importantes son "Viacrusis", basado en un cuento del profesor Juan Bosch y "Siete días con el pueblo", sobre el festival revolucionario de cantantes, así como "Rumbo al poder", de Jose Bujosa Mieses sobre el proceso electoral que llevó al poder a Antonio Guzmán Fernández y los largometrajes documentales del cineasta René Fortunato.
Durante ese tiempo, y a raíz del éxito de "Nueba Yol" (1995), se incrementa la producción criolla rodándose películas al estilo de "Para vivir o morir" (1996) o " Cuatro hombres y un ataúd"(1997). Entre los largometrajes de ficción que se han realizado en el país, se cuentan además con trabajos recientes como "Perico ripiao", "Negocios son negocios", "Andrea" y "Los locos también piensan", así como con "La maldición del padre Cardona". En el 2006 se estrenan los filmes “Un macho de mujer”, “Lilis”, “Código 666: la tragedia Llenas”, entre otros.
En el campo del documental, René Fortunato continúa trabajando con éxito y ofreciendo al público la historia política del país en imágenes: “El poder del jefe”, La violencia del poder” yLa trinchera del honor” que destacan por el impacto que genera la recopilación de escenas que recrean años de intensa pugnacidad política.

La actualidad

En el 2007 el cine dominicano continúa su curso con varios pequeños proyectos cinematográficos como “Sanky Panky”, “Yuniol”, “Enigma”, “Crimen” y “La muñeca de Diana”, entre otros proyectos que revitalizarán la industria. Otros varios proyectos locales se encuentran en diferentes fases, mientras la Dirección Nacional de Cine avanza en la concepción y puesta en ejecución de un proyecto de largo plazo que impulse las producciones locales y permita los rodajes en serie de producciones internacionales.

Hacia una plataforma industrial
Desde el 2003, la República Dominicana se encuentra en un verdadero boom de producciones locales. El promedio de los últimos dos años ha sido de cinco películas anuales, y gracias al perfeccionamiento del nivel técnico local, este número se irá incrementando con los años.
Pero sobre todo son las producciones extranjeras que han seleccionado las localizaciones de este país como escenarios para rodar sus historias. Entre las más recientes se encuentran por ejemplo, “The Lost City” (USA), “Papá se volvió loco” (Argentina), “Miracle Banana” (Japón), “Vers le sud” (Francia), “La fiesta del chivo” (España), “Soko Leipzip” (Alemania), o “El batey” (Italia).

Una ley de cine
Desde que asumió el poder en el año 2004, el presidente Dr. Leonel Fernández, manifestó su deseo de hacer de la Industria Audiovisual y del compromiso del Estado con el desarrollo de una Cinematografía Nacional, una de las prioridades de la política cultural de su gobierno.
Con tales fines se creó la Dirección Nacional de Cine –DINAC– organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura. La DINAC es una institución gubernamental que auspicia todas las iniciativas de producción audiovisual nacional, da apoyo logístico a las producciones extranjeras que vienen a rodar sus películas en la República Dominicana y agrupa los trabajos de las instituciones estatales que por la naturaleza de sus funciones y de las actividades que desempeñan están relacionadas con dicha institución. Con la DINAC se empezaron a sentar las bases para dar un sustento legal al proyecto, que llevaría a propiciar el desarrollo progresivo, armónico y equitativo del cine dominicano en su carácter cultural e industrial.

Para más información: www.dinac.gov.do

 

Premio de Honor a María Galiana

 

María Galiana Medina nació en Sevilla el 31 de mayo de 1925. Licenciada en Filosofía y letras, ejerció como profesora de Historia del Arte en un instituto público. No fue hasta 1985 que debutó como actriz en el cine, con la película “Madre in Japan” (1985) de Francisco Perales. Gracias a su extraordinaria interpretación del papel de madre en la ópera prima de Benito Zambrano, “Solas” (1999), María Galiana obtuvo su primer gran éxito.  Enseguida llegó el Goya y una prácticamente interminable lista de premios: Ondas, Sant Jordi, Círculo de Escritores Cinematográficos, Unión de Actores, Tokyo International Film Festival, Festival de Cine de Cartagena… Pero María ya tenía tras de sí una larga y fructífera carrera en la que compaginaba teatro, cine y televisión con la enseñanza: “Juncal” (1987) de Jaime Armiñán, “Pasodoble” (1988) de José Luis García Sánchez y “Malaventura” (1988) de Manuel Gutiérrez Aragón, “La noche más larga” (1991) de José Luis García Sánchez, “Belle époque” (1992) de Fernando Trueba, “Tirano Banderas” (1993) y “Suspiros de España” de José Luis García Sánchez, “El rey del río” (1995) de Manuel Gutiérrez Aragón,“Belmonte” (1995) de Juan Sebastián Bollaín y“El palomo cojo” (1995) de Jaime de Armiñán, “Libertarias” (1996) de Vicente Aranda y“Más allá del jardín” (1996) de Pedro Olea, “Tranvía a la Malvarrosa” (1997) de José Luis García Sánchez y “La duquesa roja” (1997) de Francisco Betriú, “Yerma” (1998) de Pilar Távora. A punto de jubilarse como catedrática, su actividad interpretativa se relanza aún más: “Plenilunio” (1999) de Imanol Uribe, “Fugitivas” (2000) de Miguel Hermoso, “Una pasión singular” (2003) de Antonio Gonzalo, “Roma” (2004) de Adolfo Aristarain, “Tapas” (2005) de José Corbacho y Juan Cruz, “La caja” (2006) de Juan Carlos Falcón.
Sin embargo, lo que hace que María sea una de nuestras actrices más queridas y se haya convertido en un personaje muy popular, es el papel de la abuela Herminia en los 160 capítulos hasta ahora emitidos por Televisión Española de la serie ”Cuéntame cómo pasó”, una serie que le ha hecho convertirse en uno de los rostros más populares del país, en “la abuela de España”.

La VIII Semana de Cine Iberoamericano “La Chimenea de Villaverde” se siente muy orgullosa de contar con la presencia de María Galiana en su palmarés para otorgarle el Premio de Honor.

 

Premio a Juan Ferrer por su labor en la difusión del cine Iberoamericano

 

Juan Ferrer

Trayectoria laboral

 

Juan Ferrer nace en Barcelona en 1957. Desde 1989 es crítico cinematográfico del Diario Segre (Lleida) y ha colaborado en la revista del Cine Club de la Universidad de Barcelona, Nickelodeon (Madrid), y en otras publicaciones especializadas de España, México, Italia y Argentina. Es miembro del Jurado de los Premios Sant Jordi que otorga Radio Nacional de España desde 1991. Tras haber participado en numerosos espacios dedicados al cine en cadenas como Antena 3 y Cadena Ser, realizó durante cinco temporadas (1995-2000) el programa de información cinematográfico “Sed de mal”, así como el espacio musical “Jukebox” en Com Radio. Especialista en Jazz, ha publicado con asiduidad en la revista Jazzology y colaboró como articulista de viajes en la revista “La Confidencial” y ha publicado el CD-Libro “Vidas fingidas”, junto a Jordi Dauder, del sello discográfico Satchmo Jazz Records, y basado en sus relatos. Juan Ferrer es profesor de un curso de Postgrado sobre Medios de Comunicación de la Universidad de Lleida y Diario Segre. Además ha impartido conferencias y presentaciones en la Universidad Católica de Lima (Perú) y en Casa de América en Madrid (España), Casa de América (BCN), UdL, y otras. Dirigió durante seis temporadas, junto con José Carlos Miranda, el programa cinematográfico “Hollywood Boulevard” y “Hollywood Boulevard Classic” de TV Lleida. También codirigió junto con el director teatral Pep Oriol, el cortometraje “Donde habita el olvido”, protagonizado por el actor Francisco Algora.
A parte de estas diversas actividades, Juan Ferrer ha participado en festivales como el de Cine Fantástico de Sitges (España), Festival de La Habana (Cuba), Festival de Comic de Andorra, Festival del Nuevo Mundo (Pontevedra), Latino de Los Ángeles (Estados Unidos), Festival Internacional de Cine Independiente de Barcelona, Tarifa, y ha formado parte del jurado de los Encuentros de Fotoperiodismo Ciudad de Gijón, Festival Internacional de Comedia de Peñíscola, V Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Argentina),  Festival de Trento (Italia); Festival de Madrid;  Festival de Derechos Humanos de Argentina; Festival de Cortometrajes Diputación de Málaga; Festival Internacional de Vídeo de Verona (Italia), en este último en siete ocasiones; Cortometrajes de Borges en 2 ocasiones: FICGL de Barcelona; Presidente del jurado del Festival de Cine Negro de Manresa.
Juan Ferrer ha trabajado como coordinador de la sección de Cine Español en el III y IV Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Argentina), y del Grec en Barcelona, en la edición dedicada a Argentina, así como de las primeras cinco ediciones de la Semana de Cine Social de Comisiones Obreras. Es programador y coordinador de ciclos cinematográficos de la “Fundació la Caixa” (Lleida), Casa de América (Madrid), Caixaforum (Barcelona), Museo de la Ciencia (Barcelona) y Casa de América en Catalunya (Barcelona). Es ideólogo y co-director, junto con Jordi Dauder, de la Primera Edición de “Som Cinema. Muestra de Cine Catalán”. Juan Ferrer es el co-fundador y director de la Mostra de Cine Latinoamericano de Lleida en sus catorce ediciones (Premio Sant Jordi de Cinematografía, y Turia de Valencia).
Asimismo es miembro de la Asociación de Festivales Internacionales. Le otorgaron el Premio Casa de América (Madrid) al mejor programador de un certamen cinematográfico. 

 

Mostra de Lleida

Un premio merecido

 

Escribir acerca de un amigo es siempre peligroso. Si te excedes en los elogios llevado por tu amistad hacia él, el resultado puede ser una banal descripción llena de adjetivos admirativos. Si, al contrario, callas totalmente lo que consideras sus cualidades, puedes ser considerado un adversario más que un amigo. Así, pues, no hablaré de mi amigo Juan Ferrer. Pero sí diré que este "Premio a la mejor difusión del Cine Iberoamericano" concedido al director de la Mostra de Cine Latinoamericano de Lleida - que no es otro que mi amigo Juan Ferrer -, es no sólo merecidísimo sino casi un acto de justicia. Porque, a punto de cumplir los quince años - no mi amigo Juan Ferrer, sino la "Mostra" -, muy pocas veces he visto una adolescencia tan madura. Y si eso es así, es gracias al tesón de Juan, a su pasión - casi fervor - por el cine latinoamericano, a su profundo conocimiento del mismo, a sus lazos amistosos con esos hombres y mujeres que con tantas dificultades de todo tipo y a pesar de brutales traumas sociales y políticos, logran emerger con un cine fresco, comprometido, audaz, con una mirada lúcida que, a veces, posee la belleza arriesgada del filo de un cuchillo. Y si no fuese por Juan Ferrer, muchas de esas miradas no serían conocidas. En ese sentido, la "Mostra" que dirige Juan es un "bien público". Y como tal ejerce, con pocos medios y mucha pasión y trabajo, desarrollando al mismo tiempo ese clima familiar, íntimo y entrañable que rezuma la "Mostra". Y eso también es obra de Juan, de mi amigo Juan Ferrer, sobre el que no pienso hablar como amigo. Los hechos son los hechos, y este premio, Juan, te lo has ganado a pulso.
Nos vemos en "la Quince"
(...Suena a lo lejos una música de jazz y, en primer plano, una mano se lleva a la boca una copa de coñac...)

 

Jordi Dauder