Miguel Angel Solá

Miguel Ángel Solá nació en Buenos Aires el 14 de mayo de 1950 en el seno de una familia dedicada al teatro generaciones atrás. Actor generoso con su talento, y sin duda, uno de los más prestigiosos de su generación, hay que esperar a “Lo mejor de nuestras vidas, nuestros hijos” (1973) para su debut en televisión. Desde hace diez años vive en España, en donde ha cosechado un gran éxito en teatro por "Los diarios de Adán y Eva " que ha sumado mas de 1.200.00 espectadores, y por la que consiguió el Max de Teatro en 2003.

En cine ha trabajado en casi 50 películas entre España y Argentina con directores como Eduardo Mignona (“La fuga”), Sergio Renán (“Tacos altos”), Fernando Solanas (“El exilio de Gardel” y “Sur”), Carlos Saura (“Tango”), Luis Puenzo (“La puta y la ballena”), Martín Patino (“Octavia”), Mario Camus (“La playa de los galgos”) o Gerardo Herrero (“El corredor nocturno”) entre otros. En “El amor y el espanto” de Juan Carlos Desanzo ha interpretado al escritor argentino Jorge Luis Borges. Sus interpretaciones le han valido los más prestigiosos premios, como el Konex de Teatro.

Pero el público le conoce sobre todo por su trabajo en "Desaparecida", la serie de TVE de 2007 donde interpreta el papel del teniente Sierra, de la Guardia Civil y en su secuela “UCO “ (Unidad Central Operativa) emitida esta última en el 2008. Su interpretación le valió el Premio de la Unión de Actores en 2007 y la Medalla de Bronce del Festival de Nueva York en el 2008.

La IX Semana de Cine Iberoamericano “La Chimenea de Villaverde” se siente muy orgullosa de contar con la presencia de Miguel Ángel Solá en su palmares para otorgarle el Premio de Honor.

 

Es vital, positivo y posee un gran sentido del humor. Tiene 28 años, la mirada limpia y se llama Juan Manuel Montilla Macarrón, alias El Langui.

Nació en Pan Bendito, “un barrio bajo” madrileño, en el populoso distrito de Carabanchel. Su vida ha estado íntimamente ligada a su peña de once amigos,“la peñita”, dice con cariño, a su barrio y al hip hop. Comparte escenario con Antonio Moreno, alias Gitano Antón y a Javier Ibáñez, alias La Dako Style, formando el grupo La Excepción. Ah, se me olvidaba, El Langui es una persona con discapacidad física.

El apodo le viene a Juan Manuel de lánguido, que es como le llamaban los amigos cuando era pequeño. Y se quedó con el sobrenombre “porque en el ‘hip hop’ se funciona con los apodos”. Es menudo y tiene un andar inestable, debido a la parálisis que le produjo la falta de oxígeno en el momento del parto, aunque él siempre bromea diciendo que “se debe a un gelocatil adulterado”. Terminó graduado escolar a regañadientes y reconoce que su infancia estuvo plagada de “infinidad de adversidades, pero mi vida me gusta un montón, no me siento único pero si me considero especial. A lo mejor necesito sentirme así para seguir adelante”. Pero, sobre todo, tiene esa consideración de sí mismo “por cómo me he criado, por la familia, por el tipo de amigos, el vivir en un barrio como Pan Bendito, un barrio bajo, donde te tienes que dar a respetar”.

El Langui agradece que no le hayan protegido de una manera especial. Al revés, dice, y pone como ejemplo que su madre le obligue a superarse poniendo algunas cosas en sitios algo más complicados de los habituales, o cuando se cae y, después de comprobar que no se ha hecho daño, le deja que se levante sin ayuda.

Es el típico chico de barrio, plagado de recuerdos y vivencias con sus once amigos de la peña El Compás, a los que se siente unido desde muy pequeños. Da a entender, y además es evidente, que ‘la peñita’ ha vivido al margen de los malos ambientes del barrio, y esto no ha debido de ser fácil, pues el actual Pan Bendito, lleno de edificios de ladrillo, fue en otros tiempos una zona tipificada como marginal, cubierta de chabolas y casas bajas. Salpica toda la conversación con referencias a sus colegas, hablando la mayoría de las veces en plural, por lo que la idea de grupo se refuerza. Reconoce que la meta de ‘la peñita’ es mejorar como personas, y utilizan la música como vehículo para comunicarse con los demás.

Dice que empezaron a rimar con 13 años, como preludio de lo que después sería su carrera musical y el embrión del grupo de hip hop La Excepción. Afirma que se lo empezaron a tomar en serio en un momento “en que necesitas contar lo que sucede y de contar tu vida, porque el hip hop es de calle, y lo utilizas porque necesitas expresarte y no conoces otra manera. Y además el rap es libertad y te permite hacerlo”. Reconoce que siempre han ido a contracorriente y han buscado una personalidad propia para su música.

“El hip hop hizo el papel de tiritas para mis heriditas, dejando pequeñas costritas”, dice El Langui en uno de las canciones de su disco Cata Cheli. Juan Manuel Montilla es rico en amor, amigos e ilusiones y triunfará en la música y en la vida porque su magnetismo, su fuerza interior, sus ganas de vivir y su entorno son el mejor antídoto contra los obstáculos de la vida.